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Sergio López
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Quien no ha tenido alguna vez el desagradable e involuntario encuentro con un erizo, anémona o pequeña medusa que nos ha dejado un mal recuerdo .Si somos de los que lamentablemente  reconocemos  estar dentro de este grupo, para futuras incursiones marinas te damos algunos consejos para evitar, o en su caso tratar estos encuentros.

Como tratar pequeños incidentes

Ni siquiera hace falta llegar a sumergirse para poder comprobar la desagradable sensación que es encontrarse con algún animal dotado de algún grado de peligrosidad para nosotros, los sufridos bañistas o buceadores, que despistados, podemos llegar a pisar erizos, rozar medusas o inconscientemente llegar a tocar alguna anémona, desafiando su poder urticante.
Entre estos encuentros, vamos a detallar los que consideramos como más frecuentes en nuestras  costas, teniendo en cuenta las especies presentes en nuestras aguas y determinando su grado de peligrosidad y posterior tratamiento, dejando para más adelante las especies tropicales de otros exóticos y lejanos mares.

Comenzaremos con los animales que podemos encontrar a menor profundidad, tales como los erizos .El mas común, es el erizo negro Arbacia lixula que puebla una gran superficie de sustratos duros como escolleras o playas con fondos rocosos, a veces frecuentadas por numerosos bañistas y apneístas, los cuales pueden llegar a tener un accidentado encuentro. La incrustación de algunas de sus puas en la piel produce un dolor intenso y localizado sobre la zona afectada; para solucionar tal accidente ,normalmente producido por un despiste al apoyar nuestra mano o pie sobre estos animales de forma brusca, las medidas a tomar en este caso serian: lavar abundantemente la herida con acido acético al 5% (vinagre) y sumergir la zona afectada en agua tan caliente como se pueda tolerar durante 60-90 minutos, a continuación se procederá a la extracción de las espinas incrustadas con unas pinzas,  ayudándonos  de una aguja esterilizada. Por último, se procederá a desinfectar la zona y aplicar algún analgésico si persiste el dolor;  también es conveniente una profilaxis antitetánica.
  Otro incidente de los mas frecuentes y que suele ocurrir cuando permanecemos en superficie, bien porque nos estemos bañando o bien antes de dar comienzo a una inmersión, es el desagradable roce con los tentáculos urticantes de alguna medusa o hidromedusa. Entre las más comunes que podemos encontrar, sobre todo durante los meses estivales, son la aguacuajada  Cotyloriza tuberculata, la aguamala Rhizostoma pulmo o la Aurelia aurita que aunque se puedan presentar ejemplares con un tamaño realmente impresionante (ya que algunas de estas especies pueden superar los 50 cm de diámetro) podemos estar tranquilos y no alarmarnos, pues sus células urticantes no pueden atravesar la piel del hombre. Sin embargo debemos prestar mucha atención a otras de las especies de medusa mas común, como la medusa luminiscente Pelagia noctiluca, que junto con la hidromedusa Olindas phosphorica, cuyas células urticantes son realmente potentes y pueden atravesar la piel, nos pueden producir dolor intenso ,escalofríos e incluso alteraciones circulatorias. Posteriormente pueden aparecer ampollas en la zona afectada, llegando algunos pacientes a presentar síntomas febriles .Para evitar la formación de cicatrices debemos desprendernos lo mas rápidamente posible de los tentáculos rotos y pegados a nuestra piel y aplicarnos acido acético al 5% (vinagre) en la zona de la picadura para neutralizar el veneno almacenado en los nematocistos (células urticantes con funciones ofensivas-defensivas) adheridos a la piel. Es conveniente profilaxis antitetánica, analgésicos y/o antihistamínicos vía oral si precisa y vigilancia de la posible sobreinfección de la herida. En picaduras extensas se suele producir shock anafiláctico, que requerirá tratamiento especifico ó shock neurógeno por dolor, pudiendo producir ahogamiento, por ello hay que tener mucha precaución.

  Este modo de actuar lo tendremos también en cuenta, si hemos cometido el error de tocar los tentáculos de algunas anémonas, como por ejemplo la anémona de mar común u ortiga de mar Anemonia sulcata .Este encuentro se produce normalmente de forma involuntaria, al rozar alguna parte de nuestro cuerpo, desprotegida de neopreno, con el ápice de sus tentáculos donde se concentran el mayor número de nematocistos.
El incidente mas común con esta especie, se produce con el roce involuntario de algunas de nuestras manos ( llevando guantes puestos) con sus tentáculos, quedando adheridos éstos a los guantes ,llevándonos posteriormente la mano a zonas sensibles como la cara; el ejemplo mas generalizado, se produce al finalizar la inmersión y quitarnos las gafas para limpiarnos la nariz.

 Entre los invertebrados no podemos pasar por alto al gusano de fuego, Hermodice carunculada,,tán común en las Islas Canarias y también presente en el Mediterráneo.
Su nombre común hace honor a la sensación de quemazón que produce el contacto con sus cerdas, éstas dotadas de pequeños garfios, que se introducen con facilidad en la piel, produciendo una reacción inflamatoria con enrojecimiento y dolores fuertes en toda la zona afectada. También pueden formarse ampollas. La lesión causada por este gusano debe ser atendida adecuadamente, pues pueden presentarse infecciones graves, si no se le presta la debida atención y llegar a ocasionar una necrosis de la parte afecta.
Al intentar extraerlas, debemos actuar con sumo cuidado, pues son muy frágiles y se rompen con facilidad; para evitar esto lo mejor es intentar sacarlas mediante cinta de celofán, intentando que las cerdas queden adheridas a éste. Posteriormente, aplicar en el área inflamada compresas de hielo y seguidamente lavar la zona con acido acético al 5% (vinagre).Es conveniente profilaxis antitetánica, uso de analgésicos y corticoide vía tópica. Si surge alguna infección secundaria, acudir de inmediato al medico.

  Entre los peces, los incidentes mas comunes se presentan con los  peces anguiliformes, como morenas y congrios, y normalmente en zonas donde se practica el feeding, donde accidentalmente o llevados por el frenesí de conseguir comida fácil, éstos pueden llegar a morder determinadas partes de nuestro cuerpo, como manos ,dedos e incluso las orejas si no las llevamos convenientemente protegidas. Aunque normalmente, nos será difícil tener un mal recuerdo de algunos de estos peces, siempre y cuando, claro está, no se les provoque o se les “chinche”, como por ejemplo, para hacerlos salir de su guarida.
Tanto la mordedura del congrio como de la morena, no son venenosas pero pueden llegar a ser peligrosas, pues existen ejemplares realmente grandes y recordemos que son animales de presa con fuertes mandíbulas y puntiagudos dientes, además tenemos el riesgo añadido de contraer alguna infección, ya que sus dientes están generalmente sucios con restos de comida en descomposición. Su mordedura nos causará daños en los tejidos, que a veces incluso pueden llegar a requerir puntos de sutura ya que su mordedura es desgarrante por ello se debe actuar lo antes posible para evitar infecciones. Se recomienda profilaxis antitetánica, antibiótica y analgésica si hubiese dolor.

   En nuestras costas, también encontramos peces que pueden inocular veneno, bien sea a través de algunos radios espinosos de las aletas o bien a través de espinas especializadas localizadas en los opérculos.
Entre los escorpénidos, donde se encuentran los rascacios , escorporas y cabrachos, son los rascacios, los que nos pueden causar mayor dolor,  incluso fiebre, si llegasen algunas de sus puas a atravesar nuestra piel, prestando especial  atención, a los primeros radios de su aleta dorsal, pues se hayan conectado a glándulas venenosas .Debido al perfecto camuflaje que adquieren estos peces, podemos  apoyar una mano o pie sobre ellos, causándonos un doloroso “pinchazo”,y la consiguiente inflamación en el lugar de la punción.
En fondos arenosos o fangosos, debemos andar con cuidado con los peces arañas, que permanecen semiocultos bajo el sustrato; son de comportamiento muy similar entre las distintas espécies,  y han llegado incluso a atacar (sobre todo hembras en época de reproducción) a buceadores que se han acercado demasiado o a pescadores submarinos. Tanto en los primeros radios de su aleta dorsal como las espinas que se encuentran en sus opérculos, encontramos sus glándulas venenosas, siendo su veneno uno de los mas peligrosos ,ya que contiene neurotóxinas que pueden afectar a la respiración , además de provocar dolores articulares, fiebre y vómitos.
  El tratamiento consistiría, en sumergir lo antes posible el área afectada en agua caliente (tanta temperatura como la persona pueda tolerar), durante aproximadamente 30-90 minutos, hasta que disminuya el dolor. Posteriormente,  desinfectar la herida, administrar vacuna antitetánica, y de ser necesario, antibióticos, y tratar los síntomas con analgésicos y/o antiinflamatórios. Vigilar la herida de una posible sobreinfección; si el dolor es muy intenso, infiltrar anestésicos locales (bupivacaína) y en caso de envenenamientos graves, se dispondría de antídotos.

         Por último, vamos a tratar algunos encuentros con los elasmobránquios más comunes en nuestras costas, como las pastinacas o los angelotes. Ambos son frecuentes en fondos arenosos, los cuales se entierran en la arena quedando prácticamente invisibles a nuestros ojos, de aquí el peligro de estos animales, ya  que podemos llegar a pisarlos o posarnos sobre ellos .En el caso de la pastinaca,  hay que tener  especial cuidado con su cola, ya que contiene una fuerte espina, que puede utilizar a modo de látigo y producirnos una dolorosa picadura. En tal caso, el tratamiento a seguir, sería prácticamente como el anterior, es decir, tratar la herida con agua caliente, desinfectarla,  profilaxis antitetánica, antibiótica y analgésica/antiinflamatoria. La muerte ha ocurrido únicamente, cuando se ha perforado el pecho o abdomen a un individuo.
El angelote, por el contrario, se girará sobre si mismo y nos sacudirá una rápida pero fuerte mordedura en alguno de nuestros miembros, que nos causará desgarros en los tejidos llegando a ser traumáticos, requiriendo casi con total seguridad puntos de sutura, y tratamiento igual al anterior.

  Como consejo, es recomendable que tras un incidente como los comentados,  en caso de buceo, se abandone la inmersión y que tras unos primeros auxilios, se acuda rápidamente al servicio de urgencias del hospital más cercano.

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